Overblog Todos los blogs Blogs principales Economía, Finanzas y Legal
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
Economia y Financiacion

Charla amena acerca del dinero y la economia

Publicidad

Historia del euro

como surge el euro
como surge el euro

La culminación de un proyecto de medio siglo

La moneda única ha sido un proyecto barajado en distintas épocas de la historia del Viejo Continente. Pero ha sido a lo largo de estos últimos cincuenta años cuando se ha hecho realidad, particularmente en la última década. En la ciudad holandesa de Maastricht arrancó hace veinte años el proyecto definitivo para hacer de Europa una comunidad de países integrados, por ahora, a través de una moneda.

Pero ¿Con qué fin? Probablemente Maastricht nos suena a todos muy lejano y, sin embargo, sólo representa el momento en que los países europeos se comprometen a forjar su moneda única, un punto de inflexión decisivo en un camino que se inició en 1951 con la creación de la Comunidad del Carbón y del Acero.

En el inicio de la década de los noventa, España llevaba ya cuatro años integrada en la Comunidad Económica Europea (CEE), entidad heredera de aquella formada hace cincuenta años. Las relaciones comerciales de la CEE se desarrollaban en lo que se conocía como mercado común y la convicción de todos sus miembros era que había que potenciar su desarrollo. Pero la presencia en este mercado de economías tan dispares como la portuguesa y la alemana o la española y la británica planteó la necesidad de establecer criterios de convergencia que igualaran la competitividad de los estados miembros y fijaran un marco estable para el cambio de sus divisas. De hecho, habían sido estas dificultades cambiarias las que habían llevado en 1979 a la creación del Sistema Monetario Europeo (SME). La estabilidad que aportó el SME a los tipos de cambio de los países integrados en este sistema dio argumentos a aquéllos que pretendían construir un mercado europeo más abierto y más unido a través de una moneda única. En estas condiciones se llegó a Maastricht.

El 7 de febrero de 1992 se firmó en esta ciudad el Tratado de la Unión Europea, que constituyó el impulso definitivo a la idea de una unión económica y monetaria, por lo que se acordó ir reduciendo progresivamente la soberanía de los bancos centrales de cada país en beneficio de una autoridad monetaria única, que hoy es el BCE.

Piezas del puzzle

A partir de entonces, encajar todas las piezas del puzzle europeo dependió de establecer unas condiciones concretas en función de las peculiaridades de cada país y de acordar un plazo fijo para cumplirlas. En las negociaciones del Tratado de la Unión Europea se diseñó un calendario que combinó una serie de requisitos de convergencia macroeconómica –como condición para el paso a la UEM– con el establecimiento de plazos concretos y conocidos con antelación, que permitieran ir desarrollando el trabajo preparatorio y no pusieran en riesgo el compromiso político de realizar la UEM. En este esquema, 1999 se acordó como el límite máximo en el que se pasaría a la UEM, independientemente del número de países que cumplieran los criterios de convergencia en aquel momento.

El Consejo Europeo de Madrid, en diciembre de 1995, confirmó la fecha de 1999 como inicio de la tercera fase de la UEM, y acordó también realizar el examen de los criterios de convergencia en 1998, de manera que hubiera tiempo suficiente para hacer los preparativos necesarios. El tren hacia la nueva Europa había arrancado y no existía la posibilidad de una marcha atrás. Eran tiempos en los que lanzaban mensajes públicos sobre las diferencias entre los países de primera y segunda velocidad, o de la necesidad de estar más en el lado de la locomotora que en el furgón de cola. Para entonces, el Mercado Único, por el que se establecía la libre circulación de personas y capitales, había entrado ya en funcionamiento y las relaciones comerciales entre los socios se hacían cada vez más intensas. Entre los países candidatos a la UEM, la tasa media de comercio con otros socios de este mercado era de un 65% del total de importaciones y exportaciones. Fue también en Madrid donde, en contra de la opinión de la delegación francesa, se desechó el nombre de Ecu para denominar a la nueva moneda Euro.

Pero el calendario seguía avanzando. Dos años después, en 1997, el Consejo se reúne en Amsterdam para acordar medidas que profundicen las acordadas en Maastricht. Finalmente, el Consejo Europeo extraordinario celebrado en Bruselas los días 2 y 3 de mayo de 1998 decidió, de acuerdo con la recomendación efectuada por la Comisión Europea a partir de los informes de convergencia elaborados por el Instituto Monetario Europeo y por la propia comisión, el inicio de la tercera fase de la UEM el 1 de enero de 1999. La lista inicial de pasajeros estaba cerrada con la participación de un conjunto de once países: Bélgica, Alemania, España, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Austria, Portugal y Finlandia. Grecia, que en un primer momento se había quedado fuera, conseguiría adoptar los criterios de convergencia en junio de 2000, con lo que quedaba ya constituida la actual zona euro formada por doce países y abierta a incorporaciones de Gran Bretaña y de nuevos socios del Este europeo.

Publicidad
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post
C
Muy bueno el artículo que habéis dejado en la web y que no tenía el gusto de conocer sobre el euro, nunca te acostarás sin aprender nada nuevo
Responder